jueves, 7 de julio de 2011

Una cita obligada, Los Miserables, el musical



Tras casi ocho meses en el teatro Lope de Vega el musical Los Miserables se ha cubierto de gloria, y no sin razón. Seguramente muchísimos cronistas de prensa, críticos o simplemente la wikipedia podrán explicar el argumento de esta histórica obra de Victor Hugo. En ella se entrelazan la lucha por las libertades del pueblo francés, la eterna disputa entre opresores y oprimidos, historias de segundas oportunidades y como no, maravillosas historias de amor, aunque también de sufrimiento e injusticia.
Pero como ya he dicho, en cientos de sitios web explicarán mejor que yo este argumento. Sin embargo, para lo que si me siento más capacitada es para tratar de contar las sensaciones que produce en un espectador común y corriente.



¿Cómo te imaginas unas barricadas revolucionarias? ¿Como te imaginas las galeras de un barco, los bajos fondos o las cloacas de Francia? Si no consigues hacerte una imagen mental y decides cumplir con la casi obligación de ver Los Miserables lo descubrirás. Como si fuese cosa de meigas viajarás a la Francia de comienzos del siglo XIX con el gran Jean Valjean condenado por 'robar un mendrugo de pan' que enterrará su identidad para conseguir una nueva oportunidad, una nueva vida que pasará al lado de la dulce Cosette, hija de la luchadora Fantine y en las barricadas con Marius y Enjolras. Si los decorados son sublimes el vestuario y la iluminación no se queda atrás.

Con todo, y aunque el éxito de este espectáculo radica en el cuidado de todos y cada uno de sus aspectos, la calidad vocal del elenco y musical de la orquesta es un punto sobresaliente. Además de los papeles protagonistas, todos los actores participan a lo largo de las tres horas de musical (con el desgaste físico y vocal que esto supone) creando un todo emocionante, vibrante y redondo.

Cada número deleita, emociona y entretiene al público. Destacaría a David Ordinas con una voz penetrante en el papel del Obispo interpretando el tema 'El Obispo de Digne'. Ordinas transmite a la perfección la bondad del religioso, uno de los detonantes de la transformación de Valjean. En otro plano, el matrimonio Thenardier pone el punto de humor de la mano de Enrique del Portal y Eva Diango con, por ejemplo 'Amo del Mesón'. Los personajes femeninos no se quedan atrás. Fantín y Cosette (Virginia Carmona y Talía del Val) ofrecen una doble faz, sensibilidad y fortaleza a partes iguales.
Pero sin duda el número femenino que pone los pelos de punta es el “Solo para mi” de Lydia Fairen como Eponine, con una voz y una interpretación inmejorable.
Guido Balzaretti encarna Marius, que con su 'Sillas y mesas vacías' demuestra la evolución de su personaje. Balzaretti regala su voz limpia y emotiva, todo un lujo.

Un lujo también es esuchar a Ignasi Vidal en el papel de Javert, indescriptible durante 'El suicidio de Javert'. Y que decir de Daniel Diges en el papel de Enjolras entonando “La canción del pueblo” con una energía contagiosa, invitando a luchar por los sueños y las libertades (dentro y fuera del escenario).
 Pero pese a mi devoción por Daniel Diges, el mejor número de este extraordinario espectáculo (por eso lo he reservado para el final) es 'Sálvalo' de Gerónimo Rauch en el papel de Jean Valjean. Solo se puede escucharlo, no describirlo.

Y todo esto para decir, que aquel que viva en Madrid, alrededores, tenga pensado viajar a la ciudad tiene una cita obligada con esta representación. Y si disfrutas la buena música, haz todo lo posible para visitar Madrid y disfrutar del musical de musicales. Tienes hasta el 24 de julio. Después podrá seguir disfrutandose en Barcelona (a partir de septiembre). También se puede comprar el cd. Sencillamente extraordinario.
Como extraordinario es el mundo fan surgido a raíz de este musical, unos seguidores a la altura del espectáculo. 


Los Miserables han conseguido también reunir a cuatro de sus portentosas voces, Daniel Diges, David Ordinas, Gerónimo Rauch e Ignasi Vidal en el concierto 'Poker de Voces'. Otro lujo que se merece un post en exclusiva :)

viernes, 1 de julio de 2011

Gabo, Gabo, Gabo!!!

Algún fan de Los Simpsons puede pensar que esta entrada tratará sobre esa marioneta que casi termina con la carrera de Krusty. Nada más lejos de la realidad. En esta ocasión quiero hacer una pequeña reseña personal sobre una de las grandes figuras del periodismo y la literatura, Gabriel García Máquez, conocido en su entorno como Gabo.
Desde luego no hace falta que alguién como yo alabe las grandes cualidades de García Márquez. De hecho he leído un número irrisorio de obras en comparación  con toda su producción (he disfrutado de Crónica de una muerte anunciada, Relato de un Náufrago, Memoria de mis putas tristes, La hojarasca, Ojos de perro azul y pronto saldaré mi deuda con Cien años de Soledad)
Seguro que en multitud de lugares web podrán analizar sus obras, yo no seré tan osada. Solo quiero reflexionar a cerca del virtuosismo con el que, desvelando la 'intriga' del argumento consigue mantener atento al lector página tras página. Es un escritor al que se lee por el placer de leer unas obras escritas con maestría, independientemente del argumento.
Y solo un genio podría escribir a respecto del periodismo algo como esto:
"Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente."
Creo que podría imaginar como es la vida en Macondo...

Yo NO tengo amigos virtuales

Cuando me planteé escribir una entrada sobre las relaciones personales a través de las redes sociales pensé titularla “Tengo amigos virtuales”. Pero cuando lo maduré un poco más me dije, “no, en realidad yo solo tengo amigos, unos conocidos de forma 'tradicional' y otros a través de las redes sociales”.

Y como me gusta partir de lo particular a lo general contaré mi experiencia personal. Hace ahora un año descubrí un grupo en una red social que compartía un mismo interés conmigo. Veía que intercambiaban noticias, informaciones, fotos, comentarios, en definitiva, buenos ratos y un día me animé a dirigirme a uno de sus miembros. Aquello me parecía una locura, “escribir a una desconocida!!!” Pero lo hice, y encabece mi mensaje diciendo “Hola, no pienses que soy una psicópata que se pasa la vida escribiéndole a desconocidos pero me interesa” preguntarte por tal tema.

Siempre he sido (y sigo siendo) muy escéptica con que las personas puedan conocerse verdaderamente a través de estos sistemas. Por este motivo incluso me daba vergüenza que nadie supiese que me había puesto en contacto con alguien de este modo. Pero resultó que todo fue muy cordial y comencé a participar más en este grupo. Como si fuese cosa de meigas, nadie me pedía ni números de cuentas, ni mi dirección, ni que le mandase fotos desnuda. Simplemente charlábamos de nuestras gustos, en concreto, musicales.

Y llegó el día en el que me encontré personalmente con la primera chica con la que había contactado, Bea. Desde luego iba acompañada de Alberto, nos vimos en un concierto, mis padres sabían donde estaba y que conocería a esta chica. Y, mira por donde, resulto ser una persona como cualquier otra (como cualquier otra, inteligente, simpática, educada, agradable, divertida ;) ) Tenia su trabajo, su familia, sus amigos convencionales... Y pasamos unas horas muy agradables.

Tras meses, conversaciones y planes (todos compartidos con 'mi gente') conocí a buena parte del resto del grupo con motivo del estreno de Los Miserables, uno de nuestros puntos en común. Ya conocía personalmente a Bea, a la que había visto en varias ocasiones en ese tiempo. Nuevamente mi familia sabia donde me hospedaba, los llamaba varias veces al día, guardando todas las precauciones posibles.

Guau!! Cuando llegué a Madrid ninguna de aquellas chicas me propuso ejercer la prostitución ni vender mis órganos. Todas eran personas encantadoras, de carne y hueso, con sus vidas cotidianas pero que compartíamos un mismo gusto. Y que poco a poco descubrimos que teníamos más cosas en común. Con unas surgía más afinidad que con otras, como es normal. Charlábamos, reíamos, hacíamos el 'bobo'. Fue toda una experiencia. No la única. Este solo fue el primero de los encuentros. Cada uno de los sucesivos era tan divertido y emotivo como el anterior.

No deje de frecuentar a mis amigos que había conocido a lo largo de mi vida, en el instituto, la facultad, el trabajo, el barrio... de hecho alguna se contagio de este espíritu y se unió a estas 'quedadas'. No cambie con mi familia, mi pareja, en mi vida!

Internet y las redes sociales tienen muchííííííííííííísimos riesgos, para jovenes y adultos. Hay mucho depravado por el mundo capaz de convertir sistemas maravillosos como es la red en algo peligroso. Hay que andar con mil ojos, no perder la perspectiva del mundo real, no hacer de internet y el ordenador una vida virtual para sustituir la vida real, no convertirlo en una “adicción”, que no altere tu cotidianidad. Pero si se sopesan y guardan todas las precauciones necesarias pueden lograrse cosas increíbles. Nunca ocultes las actividades que realices en las redes sociales, que familia y amigos estén al tanto, eso demuestra que es algo “sano” sabrán aconsejarte de como actuar y así no surgirán problemas. Si algo parece extraño, abandónalo.


Repito, NUNCA NUNCA debes bajar la guardia, ni encontrarte a solas con desconocid@s, ofrecer tus datos personales... Solo trato de explicar que a veces se demonizan las redes sociales y el contacto a través de ellas. Yo he comprobado que con precaución, sin ocultar nada a tu entorno y dejándote aconsejar puede conocerse a grandes personas.

También, desde mi opinión, es incuestionable el valor comunicativo de estas herramientas. ¿Por qué una felicitación de cumpleaños es más felicitación por móvil que a través de facebook? ¿Por qué si mis amigos están a kilómetros, incluso en otros países, se supone que me importan más si los llamo que si les escribo un mail? Si algo me parece lo suficientemente interesante (ya sea reflexiones propias, vivencias, noticias, contenidos culturales) , y creo que no alcanzará la difusión que se merece ¿por qué no puedo compartirlas a través de mis redes sociales? Sin duda, las nuevas tecnologías son un tesoro, y no hay que olvidar que los riesgos los provocan quien las maneja, es decir, nosotros.